MANUEL ÁNGEL GARCÍA CHICANO / MARÍA ISABEL GONZÁLEZ SÁNCHEZ / MIREIA LÓPEZ TORNERO
La adenosina y los calcioantagonistas demuestran una eficacia equivalente en la conversión de la taquicardia supraventricular (TSV) estable a ritmo sinusal. La elección entre ellos no se basa en la tasa de éxito, sino en sus distintos perfiles de seguridad y farmacocinética. La adenosina es el fármaco de primera línea recomendado por las guías clínicas debido a su semivida ultracorta, inferior a 10 segundos, lo que asegura que sus efectos adversos comunes, (dolor torácico, disnea), sean extremadamente breves y autolimitados. Su acción es casi inmediata, provocando un bloqueo transitorio del nodo AV que interrumpe eficazmente el circuito de la arritmia. Por otro lado, el verapamilo tiene un inicio de acción más lento y una duración de efecto prolongada. Su principal riesgo es la hipotensión, que puede ser sostenida y requerir manejo adicional. Por ello, se considera una alternativa de segunda línea, ideal para pacientes en los que la adenosina está contraindicada o ha resultado ineficaz. En conclusión, la preferencia por la adenosina se debe a su superior perfil de seguridad, no a una mayor eficacia, consolidándola como la opción más prudente para la mayoría de los pacientes.