Tras abandonar Salamanca a raíz de la orden de confinamiento dictada por Primo de Rivera, y durante los cinco meses que se alarga su destierro en Fuerteventura, Unamuno deja constancia de su cotidianidad en tres hojas autógrafas repletas de notas rápidas, breves las más de ellas y escritas, como él diría, en taquilogía «casi en cifra, y en una lengua interior, informe», cuya comprensión y significado resultan, por esos motivos, difíciles de interpretar. El estudio y la transcripción anotada de este diario suplen la aparente ininteligibilidad de muchos de estos registros y ayudan a entender mejor una etapa definitoria en la vida del escritor de la que todavía se desconoce bastante.